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El Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón somete a información pública el proyecto de Orden por el que se regula la vacunación antirrábica obligatoria de la especie canina, el control de las enfermedades zoonóticas en los animales de compañía, y establece la documentación sanitaria para este tipo de animales, en la que, entre otras novedades, establece que la vacunación antirrábica pase de una frecuencia anual (como desde hace más de 50 años se está realizando) a una frecuencia con carácter bienal (cada dos años).

Después de varios años de negociaciones, ha llegado el día en que el borrador de la Orden que regula la vacunación antirrábica ha visto la luz, prevaleciendo las presiones y los intereses económicos del colectivo de cazadores y dejando al margen la opinión de los profesionales veterinarios que, según ley, son los únicos responsables de la salud de nuestras mascotas.

La excusa que desde la Administración autonómica se esgrime para modificar la Orden se basa en que no es lícito vacunar a nuestras mascotas de forma obligatoria con carácter anual utilizando vacunas que aportan al animal una protección inmunológica superior a un año (de uno o de tres años). Y ahora resulta que la nueva Orden obliga a vacunar a los animales de la especie canina con carácter bienal (cada dos años) con vacunas que aportan una inmunidad idéntica a la anterior (de uno o de tres años).
La norma de rango superior que los veterinarios debemos cumplir es la siguiente Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. La cual en su Artículo 15. Garantías de información, punto 2 describe textualmente la ficha técnica de los medicamentos “...La ficha técnica o resumen de las características del producto reflejará las condiciones de uso autorizadas para el medicamento y sintetizará la información científica esencial para los profesionales sanitarios...” Y en su Artículo 112. Infracciones en materia de productos sanitarios, b) Infracciones graves, punto 26 ”... Utilizar un profesional productos en condiciones y para usos distintos de los indicados por el fabricante...”
Es por ello que desde los Colegios de Veterinarios de Aragón piden al Departamento que reconsidere su publicación definitiva ajustando el texto para que el veterinario pueda cumplir con el Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, de forma que donde pone con carácter bienal solo ponga que se deberá revacunar en función de las especificaciones de la ficha técnica de la vacuna utilizada aprobada por la Agencia Española del Medicamento.

Es importante reseñar que, tomando como base el derecho comparado, de las 17 comunidades autónomas sólo en 3 de ellas no es obligatoria la vacunación de rabia. Y en las 14 comunidades restantes (más del 80%) se establece la vacunación con carácter obligatorio, siendo además con carácter anual en 11 de ellas.

Desde la perspectiva de los profesionales sanitarios no se llega a entender que cuando la propia DGA, a través de su protocolo “ante agresiones por animales con riesgo de transmisión de rabia (2011)”, pone de manifiesto la gravedad y la importancia del control de ésta zoonosis,
a través de la nueva Orden relaje las medidas de vigilancia y alargue el periodo de vacunación de estos animales, cuando cada día son más los hogares españoles que disponen de una mascota (4 de cada 10 hogares en España).

Es una evidencia que la tenencia responsable de animales de compañía ha cambiado en las últimas décadas, siendo cada vez más estrecho el contacto entre animales y personas, con el riesgo que conlleva de transmisión de enfermedades zoonóticas a las personas, siendo la rabia la más importante, pero no la única. La Orden tampoco tiene en cuenta el control de otras zoonosis como la hidatidosis, leishmaniosis, parasitosis internas y externas, etc., todas ellas de fácil control veterinario y que no se contemplan.

Región de paso

Recordemos que Aragón es una comunidad autónoma de paso entre África y los países del norte de Europa, y que cada día son más frecuentes los viajes a países donde la rabia animal e incluso humana representa un importante problema de salud pública, con importantes movimientos de animales, lo que demuestra la permeabilidad de las fronteras y la falta de conciencia del riesgo que supone el movimiento de animales entre el norte de África, España y el resto de países europeos.

La aparición en junio de 2013 de un foco de la enfermedad por el mordisco de un perro infectado a cuatro niños y un adulto que pasó por nuestra Comunidad Autónoma puso en marcha todo un protocolo de acciones para atajar la alarma sanitaria. El perro en cuestión, que provenía de Cataluña, estuvo en Marruecos entre el 12 de diciembre de 2012 y el 12 de abril de 2013, donde supuestamente contrajo la rabia pese a estar prevacunado de la enfermedad. A su regreso de Marruecos, el perro estuvo en Monzón (Huesca) antes de llegar a Toledo, donde se produjo el incidente.

Como se puede observar, “no se pueden poner puertas a la sanidad de nuestras mascotas”, acotando la vacunación antirrábica de nuestros animales de compañía y obligando a vacunar de forma bienal (cada dos años) a los propietarios, sino que debería dejarse la libre elección de la vacuna a inocular al profesional sanitario que es el único conocedor del estado de salud del animal a vacunar, de su historial clínico y de la vacuna más conveniente y acorde con la misma y sus especificaciones técnicas descritas en la ficha técnica o SPC de la vacuna aprobado por la Agencia Española del Medicamento.

Desde el Colegio de Veterinarios de Zaragoza instamos a la Administración autonómica, que siempre ha dado muestras de coherencia y de sensibilidad en la vigilancia epidemiológica de las enfermedades zoonóticas, para que reconsidere su postura y retome las negociaciones que hasta la fecha ha sostenido, y escuche al colectivo de profesionales sanitarios veterinarios colegiados de Aragón, como máximos responsables de la salud de nuestras mascotas y, en consecuencia, de la salud pública de los ciudadanos.