La peste porcina africana (PPA) ha emergido como una pandemia que se extiende por los cinco continentes, representando una seria amenaza para la producción porcina y la vida silvestre. Originada en China en 2018, la PPA se propagó rápidamente por el sureste asiático, afectando significativamente a grandes productores como Vietnam y Filipinas. La PPA no solo impacta en la industria porcina, sino que también amenaza la seguridad alimentaria en el sureste asiático, donde muchas familias dependen de la cría de cerdos para su subsistencia. Las granjas pequeñas y familiares son especialmente vulnerables a la exposición al virus, y la conservación de especies de suidos silvestres en la región también está en riesgo.

Ante esta crisis, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha seleccionado a Malasia como país piloto para diseñar una estrategia de control nacional basada en riesgos. El proyecto, liderado por Marta Martínez Avilés y Sandra Barroso, incluye un análisis exhaustivo de datos de vigilancia, demográficos, geográficos, ambientales, de producción y comercio. Se ha llevado a cabo una encuesta entre los productores porcinos y otros actores del sector de la carne de cerdo, además de consultar a los servicios veterinarios de Malasia.

Durante la visita realizada del 9 al 12 de enero de 2024, se validaron los resultados del análisis de datos y de la encuesta, abordando causas potenciales de entrada y dispersión de la PPA en el país, áreas de mejora en vigilancia y control, la evolución del virus y su impacto en la cadena de valor porcina. Los resultados del proyecto se están consolidando en un informe científico-técnico destinado a los servicios veterinarios, con el objetivo de diseñar estrategias de control adaptadas a las particularidades epidemiológicas de cada país en la región del sureste asiático.

 

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