Si bien el número de mujeres que se gradúan de las facultades de veterinaria ha aumentado a nivel mundial durante las últimas décadas, esto no se ha traducido en una reducción del sesgo de género y la inequidad en la academia y la investigación en ciencias veterinarias.

La discriminación basada en el género comienza en la universidad, donde las mujeres estudiantes de veterinaria son empujadas hacia «campos mayoritarios de mujeres», por ejemplo, medicina de animales pequeños, o discriminadas durante las labores relacionadas con los grandes animales, como recordaba este medio en el Día de la Mujer Rural.

 

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