Las enfermedades zoonóticas transmitidas por vectores representan una preocupación creciente para la salud pública en Europa, siendo el 61% de las enfermedades humanas de origen zoonótico. Entre estas enfermedades, la leishmaniosis canina destaca como una amenaza, causada por el parásito protozoario Leishmania infantum y transmitida por los flebótomos, siendo el perro su principal reservorio doméstico. En la Península Ibérica, donde Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi son los vectores principales, la enfermedad es endémica, con notificaciones más altas en el sur y la costa mediterránea.

Un estudio reciente liderado por investigadores de varias universidades españolas ha desarrollado un mapa de riesgo de infección por L. infantum en la Península Ibérica y Baleares, proyectando su evolución hasta 2080. Utilizando modelos de nicho ecológico, el estudio ponderó la idoneidad del hábitat del vector y la tasa de infección parasitaria para predecir la presencia del vector y la infectividad de la enfermedad con mayor precisión.

Los resultados muestran que las áreas con mayor presión humana y altas temperaturas tienen un mayor riesgo de infección. En el futuro, bajo escenarios de cambio climático, se espera un aumento generalizado del riesgo de infección, especialmente en el norte de la península, aunque algunas áreas del sur podrían experimentar una disminución debido a la reducción de recursos hídricos y vegetación.

Este estudio sugiere que la leishmaniosis canina, al igual que otras enfermedades transmitidas por vectores, se desplazará hacia latitudes más altas y zonas montañosas debido al cambio climático, lo que alterará su dinámica espacial y temporalmente. Los autores destacan la importancia de utilizar modelos de nicho ecológico ponderados con múltiples vectores para mejorar la prevención y el control de estas enfermedades zoonóticas en el futuro.

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Advierten que el cambio climático provocará que la leishmaniosis canina colonice nuevas áreas en España

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